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Enculada Mientras Duerme
De los más reales que he visto!!!, está claro que es imposible encular a una persona mientras duerme sin que se dé cuenta (o eso creo yo)…pero el video está muy conseguido!!!, el tema es que Rocío parece estar profundamente dormida o demasiada BORRACHA…y aprovechan la ocasión para ponerla en una posición perfecta para ser enculada, el resto simplemente tenéis que verlo! Disfrutenlo!!!
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La chica dormida
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Actriz: La chica dormida
Formato:AVI compatible con windows y dispositivos comoXBOX360, PS3, etc,.
Sexo con una tetona dormida
Bueno este es uno de los sueños más cachondos de algunos pajilleros el follarse a una dormida o una borracha que recién llega a casa y queda totalmente en blanco este chico cumple su fantasía sexual follando con una jovencita dormida primero le da su polla a comer para después metérsela por el coño un video muy cerdo pero a la vez muy actuado.
Relato y Video: Follando todo el fin de semana con mi madre
Me senté y mi madre me ayudó a quitarme la camiseta que llevaba puesta. Luego me hizo tumbarme. Se inclinó un poco a mi lado y se quedó mirando mi polla, que palpitaba dando pequeños toques en mi estómago. No me podía creer lo que estaba a punto de hacerme, aquello parecía un sueño.
Por fin su mano agarró firmemente mi pene erecto y empezó un suave masaje
masturbatorio. La sensación de su mano en mi pito era genial, era la primera vez que una mujer me tocaba ahí y aquello era gloria bendita. La paja era suave pero a un buen ritmo, como la haría toda una experta.
-La tienes muy grande y dura para tu edad- dijo con orgullo, tal vez pensando en lo mucho que podía llegar a crecer aún.
-¿Te gusta la paja Javi? Tu cierra los ojos y disfruta.
-Si mamá…- contesté con un hilo de voz.
Pero la verdad es que no podía cerrar los ojos. Ver a mi madre haciéndome una paja me ponía más cachondo aún. Sus ojos no apartaban la vista de mi miembro y su mano se movía sin descanso. Pero lo mejor era ver sus pechos bamboleándose debajo de la bata debido al movimiento de su brazo. Los primeros botones estaban desabrochados y tenia una buena vista de su canalillo. Claramente se podía apreciar que no llevaba sujetador.
No puede evitar empezar a gemir levemente, aquello me estaba encantando. Mi madre respondió acelerando un poco el ritmo lo que hizo que aún sintiese más placer.
-Me gusta mucho mami, no pares por favor- susurré gimiendo.
Mi madre sonreía satisfecha de ver a su hijo disfrutar tanto gracias a ella. Volvió a acelerar el ritmo agarrando fuertemente mi polla, seguramente a sabiendas de que no me faltaba mucho para eyacular.
El ritmo de la paja era cada vez más rápido y yo ya empezaba a sentir la tensión en mis huevos. La descarga era inminente.
-¡¡Aaaah!! ¡¡¡Aaaaaaaaaah!!!- grité cuando grandes chorros de semen salieron disparados hacia mi cuerpo.
Fue una corrida brutal. Creo que hasta ese momento nunca me había corrido con tal abundancia. Tenía el pecho y el estómago cubiertos de lefa caliente. Algunos chorros incluso habían llegado a impactar en mi madre, manchando su bata y su brazo. Ajena a ello, mi madre seguía exprimiendo mi polla hasta que logró sacar la última gota de semen. Yo estaba totalmente extasiado, cerré los ojos y pude escuchar los fuertes latidos de mi corazón.
-No te muevas, no quiero que manches la cama- dijo mi madre volviéndome a la realidad-. Voy a limpiarte esto con algo.
Se levantó y miró a su alrededor buscando un pañuelo o algo. Yo cogí mi camiseta e hice ademán de irme a limpiar con ella pero mi madre me lo impidió.
-No seas guarro Javi, con eso no. Espera.
Acto seguido metió sus manos por debajo de la bata y se empezó a bajar las bragas.
Ver sus braguitas deslizándose por sus ricos muslos fue una visión sumamente erótica. Luego se acercó con su improvisado trapo y empezó a limpiarme el semen pegado a mi cuerpo. Apenas le presté atención a eso ya que no podía dejar de pensar que en ese instante mi madre estaba totalmente desnuda debajo de la bata.
-Bueno, pues esto ya está. ¿A que te has quedado relajadisimo? – yo asentí sonriendo.- Ahora vístete y ponte a estudiar. Ya verás como ahora estás mucho más concentrado. Yo me voy a duchar, estoy sudando.
Me dio un beso en la comisura de los labios y salió de mi cuarto con las bragas empapadas de semen en la mano.
Aún confundido por lo que acababa de sucederme, me levanté y me fui a sentar a la silla sin ni siquiera vestirme. No me podía quitar de la cabeza la visión de mi madre haciéndome una paja. Tan excitante había sido que mi pene seguía en estado de erección. Intenté concentrarme y ponerme a estudiar pero en mi cabeza rondaba una idea perversa.
-¡Mamá!¡Mamá! – grité para que me pudiese oír desde el baño. -¡Ven un momento!
Al minuto apareció mi madre envuelta en una toalla de baño que cubría lo justo. Se había soltado el pelo y su melena lucía preciosa.
Yo estaba ahí sentado con las piernas separadas y mi polla en alto. Al verme así mi madre sonrió, seguramente anticipándose a lo que le iba a decir.
-Mira mamá, esto todavía esta así. ¿Porqué no me haces otra paja de esas a ver si se me queda más tranquila?- dije mirando al suelo con mucha timidez.
-A ver Javi, es que no podemos pasarnos toda la tarde así. Tienes que estudiar que los exámenes son la semana que viene- se acercó y se quedó un poco pensativa mientras miraba mi verga -. Mira, vamos a hacer una cosa. Tu sigue aqui sentado estudiando que yo me quedo a tu lado haciéndote cositas, ¿vale?
Sin esperar mi respuesta se arrodilló y empezó a meneármela otra vez. Yo intenté concentrarme en los apuntes pero era imposible con semejante hembra a mis pies dándome placer. Mi madre me pajeaba con ritmo intenso y yo no podía dejar de mirarla. En un momento dado, ella miró hacia arriba y me vio ahi embelesado.
-Oye, que te he dicho que estudies- dijo sonriendo-. Tu a lo tuyo y yo a lo mío.
Siguió un poco más pero volvió a mirar hacia mi y dijo:
-Esta claro que así no vas a estudiar. Lo mejor va a ser que saques toda la leche ya y así luego sigues más tranquilo. Voy a probar una cosa, ya verás como te gusta.
Acto seguido mi madre le dio un par de sacudidas más a mi polla y se la metió en la boca. La rodeó con su lengua y bajó hasta metérsela por completo. En otras palabras, que mi madre empezó a chupármela como una auténtica puta. En ese momento sentí como una descarga eléctrica recorriendo mi espalda, y no me corrí justo al instante porque hacía menos de cinco minutos que había soltado la mayor corrida de mi vida.
Sin dejar de agarrarme la polla con su mano derecha, la cabeza de mi madre subía y bajaba recorriendo todo mi falo. Su caliente saliva ayudaba a facilitar el deslizamiento.
-¿Pero qué me haces mamá? ¿Qué me haces?-. Gemí yo totalmente sumergido en placer.
Mi madre solo respondió con gemidos y acelerando el ritmo de su mamada. Con la otra mano me agarraba los huevos. Lo más increíble era que mi madre parecía estar disfrutando casi más que yo.
Cuando ya parecía que aquello no podía mejorar mi madre separó su boca de mi verga. Me miró a los ojos sonriendo, su mirada brillaba de alegría. Mi polla, reluciente cubierta de saliva, apuntaba hacía ella más dura que nunca.
-¿Te está gustando mi niño?-. Preguntó ella, aunque la respuesta era obvia -Pero parece que ahora te está costando correrte más que antes… a ver, vamos a probar con esto.
Entonces se quitó la toalla y por primera vez pude ver a mi madre totalmente desnuda. Ahí de rodillas en el suelo frente mi, contemplé sus preciosas y enormes tetas y su rico y peludo coño. El tono rosado de su raja se distinguía claramente entre la mata de pelo negro. Sin duda estaba tan excitada como yo.
Se acercó un poco más a mi, agarró mi polla y se la puso suavemente entre sus tetas.
Empezó a masturbarme haciéndome una deliciosa cubana que solo había visto hacer en películas porno. Mi polla se deslizaba fácilmente gracias a la saliva y el liquido preseminal que la cubría.
¿A que te gustan las tetas de mami? ¿A que si?-. Dijo mientras aceleraba el movimiento -Pues ahora las vas a probar…
No me lo creí cuando se levantó y acercó sus melones a mi cara. Casi por instinto, los agarré con la mano y empecé a chupar sus pezones mientras ella me apretujaba la cabeza contra ella.
-Mmmmmm siii… chúpale las tetas a mamá… me gusta… mmmmmm…
Noté como su mano acariciaba suavemente mi polla y parecía querer acercarla hacia ella. Me separé de sus tetas y me fijé en que parecía que mi madre quería meter mi pene en su coño.
-Mamá… no podemos hacer eso. Soy tu hijo.
-Mira Javi, ya va siendo hora de que te hagas un hombre. Luego me lo agradecerás.
Sin rechistar más, fue pasando la punta del glande por su rajita húmeda. Sus pelos me hacían cosquillas. Ella gemía suavemente. Lentamente fue introduciendo mi polla hasta que se acomodó dentro de su vagina. Luego empezó un lento movimiento de su culo. Mi madre me estaba follando sentada encima de mi.
Yo estaba paralizado sin saber que hacer mientras ella seguía moviéndose. Me abrazaba y gemía a mi oído. Me besó suavemente en la mejilla. Yo, increíblemente, aguantaba sin correrme aunque esa era la primera vez que estaba dentro de una mujer.
Mi madre cogió mis manos y las puso en su culo. Fui consciente de lo que me estaba pasando y agarré fuerte de sus nalgas y acompañando sus movimientos le clavaba la polla lo más hondo que podía dentro de su coño.
-Mmmmmmm… así muy bien Javi… que rico… Estás aguantando como un machote…
Me dio un ligero pico en los labios y se levantó. Pero aquello no había acabado, se dio la vuelta y me ofreció su precioso culo. Con la mano me ayudó a volver a meter la polla dentro. Apoyándose con los brazos en la mesa movía su culo follándome mientras yo seguía sentado en la silla.
Aquello era increíble. Su generoso culo moviéndose encima de mi polla. Sus gemidos, cada vez más fuertes, me volvían locos. Yo la agarraba por las caderas e intentaba clavar mi polla con fuerza pero en aquella postura era difícil moverse. Decidí levantarme y reclinar a mi madre un poco más encima de mi mesa. Mi madre aceptó un poco sorprendida y así, en esa postura, empecé a bombear lo más fuerte que pude.
-¡¡¡¡Oooooh siiiii!!!! Dame así Javi… siii, que rico…- Gemía ella desesperada mientras que yo, como poseído, la follaba sin parar.
Como podía, mi madre se agarraba de la mesa. Sin querer ella iba moviendo mis apuntes del colegio hasta que en un momento dado, al mover un poco una carpeta, apareció la revista Interviú debajo. De golpe, mi madre paró y se separó de mi.
-Pero bueno Javi, ¿ qué hace esto aquí?- me preguntó enseñándome la revista. Yo estaba avergonzado y pensaba que la aventura con mi madre iba a acabar por haberla mentido antes. -Yo pensando que aún eras un niño y tu con estas cosas… ¿a que te estabas haciendo una paja cuando he entrado antes en la habitación?
Yo contesté que si con la cabeza y muerto de la vergüenza me tapaba el pene aún erecto con las manos. Mi madre me miró y se rió.
-Si no pasa nada, soy yo la tonta por haberme pensado que aún eras un niño. Pero me acabas de demostrar que ya no lo eres. Ven, vamos a terminar esto para que puedas seguir estudiando- dicho esto me agarró el pene y me dio un beso en la boca, metiéndome la lengua. -Ven, vamos a la cama- y sin soltarme la polla me guió hasta allá.
Se tumbó con las piernas abiertas ofreciéndome su coño mojado y abierto. Yo me puse encima suyo y sin esperar un segundo se la metí y empecé a follarmela. Sabía que iba a aguantar poco tiempo más antes de correrme.
-¡¡Oooooh siiiiiii… follame Javi, follame!! Que tu padre hace 3 meses que no me folla… follame Javi. ¡¡Lo necesitooo!! -gritó desesperada.
¿Como podia ser tan estúpido mi padre como para dejar sin sexo a semejante hembra caliente durante 3 meses? La verdad es que no me importaba mucho. Ahora era yo el que estaba follando con mi puta madre. Me alcé un poco con los brazos para tener mejor vista.
Los pechos de mi madre se movían al ritmo de mi follada, ella estaba gozando como una loca. Ya casi estaba a punto de correrme, empecé a sentir la presión del semen subiendo por mis huevos.
-No puedo más mamá… me voy a correr ya…
-No te corras dentro Javi, sácala…
Rápidamente saqué la polla, le di un par de sacudidas y un gran chorro de semen salió escupido con fuerza. Tanta que llegó hasta la cara de mi madre. Los siguientes chorros fueron saliendo con igual de energía cayendo por todo su cuerpo mientras yo gemía de gusto. Mi madre también gimió al sentir la lefa caliente en su cuerpo.
Acto seguido caí rendido al lado de mi madre. Ella se reía por como la había dejado. No me fijé mucho, pero debía ser algo digno de ver. Mi madre completamente cubierta por la leche de su propio hijo. Se estiró hasta alcanzar la toalla que estaba en el suelo y se limpió un poco.
-Vaya corrida Javi… más que la primera vez-. Dijo mientras se tumbaba a mi lado y me cogía del brazo. -¿Te ha gustado, verdad?
Yo asentí con la cabeza y entonces nos besamos. Estuvimos morreandonos un buen rato, los dos desnudos en la cama. Pasados unos minutos mi madre se levantó, haciéndome volver a la realidad.
-Bueno, me voy a duchar. Tu ponte a estudiar.- Me dio un pico y se fue.
Yo me quedé dormido mientras escuchaba el ruido del agua en la ducha.
Una media hora después me desperté. Me vestí y salí al salón. Mi madre estaba en la cocina preparando la cena. Volví a mi cuarto y me puse a estudiar tal y como había prometido a mi madre.
Aquella fue mi primera vez, pero no la última que me follé a mi madre…
Tuve que sacrificar a mi esposa y mi hija para evitar la bancarrota
La situación económica de la empresa no era nada buena. Teníamos muchas deudas y la planta de personal se había reducido de 30 empleados a solo 7. Estábamos llegando al punto de tomar la decisión de declararnos en bancarrota, pero mi esposa Claudia de 40 años y mi hija Jimena de 18, me motivaban a no tomar esa decisión tan dolorosa ya que la empresa de textiles había pasado de generación en generación a lo largo de estos últimos desde la gran bisabuela hasta yo.
-”Estamos dispuestas a hacer lo que sea con tal de seguir adelante con la empresa”, me repetían una y otra vez ellas dos.
Cierto día, en que yo buscaba llegar a un acuerdo con los dos más grandes deudores, el Doctor Javier Martínez y el Doctor Horacio Jiménez, mi esposa y mi hija me llamaron al celular y acordamos encontrarnos en el restaurante donde almorzaba con mis acreedores.
Hablábamos del monto de la deuda y yo me daba cuenta que la condiciones de pago eran muy difíciles de cumplir.
-”Por que no me dan mas tiempo y les prometo que les pagare en tres meses”- decía yo infructuosamente buscando convencerlos de que me dieran más plazo.
Si lograba un acuerdo con ellos la empresa se salvaba, pero si no lo hacia, estaba condenada a desaparecer.
-”Lo siento Cesar, pero no es posible”, me repetían una y otra vez los doctores.
En ese momento, Claudia y Jimena llegaron al restaurante y se acercaron a la mesa. Me di cuenta que ellas se acercaban porque los Doctores no les quitaron su mirada desde que entraron al restaurante. Mi esposa Claudia lucia un vestido ajustado al cuerpo el cual terminaba bien arriba de las rodillas. A pesar de sus 40 años de edad ella conservaba los mismos rasgos físicos que me conquistaron hace 21 años, que era lo que llevábamos de casados. Sus redondos y voluptuosos pechos lucían hermosos y eran más destacados por lo ajustado de su blusa y el brassier 36C que ella usaba. Sus piernas y su cadera eran muy femeninas, y como ella se cuidaba mucho, hacia ejercicio con regularidad y no estaba pasada de kilos, se veía muy atractiva. Su trasero era bien delineado por la apretada falda y se notaba que tenia unas bellas nalgas. Su rostro, libre de arrugas, dejaba ver una combinación interesante, ojos miel y cabello rubio corto que apenas cubría su cuello.
Mi hija Jimena lucia sus ajustados jeans azules por donde destacaba su delicado y bien formado culo juvenil. Pero lo que más se resaltaba de ella era el contraste de sus senos. Ella heredo la misma cualidad de su madre. Sus pechos eran de la misma talla de Claudia con la diferencia era que Jimena era de cuerpo delgado, lo que hacía que las tetas de mi hija lucieran verdaderamente espectaculares. Tenia una camiseta que ajustada a su torso dejaba entrever que sus tetas eran dos deliciosos melones dignos de ser lamidos por una lengua masculina. No era normal ver a una adolescente de su edad con esos pechos tan redondos y parados y ella me comentaba que en el colegio siempre le insistían que ella se había operado sus senos porque los tenia perfectos. Por si todo esto fuera poco, además de todo, de sus piernas delgadas destacaba su espectacular y deseable trasero. Involuntariamente, pensé en Raúl, el novio de Jimena y lo envidie, debe ser un afortunado por montarse encima de ella y clavarle su verga en esa delicia de culo.
-”Mucho gusto, mi nombre es Jimena…. Mucho gusto mi nombre es Claudia…”, dijeron ellas presentándose ante los Doctores sin sentarse a la mesa.
Ambas me dieron un beso, Claudia en la boca y Jimena en la mejilla rozando ligeramente mis labios mientras que el Doctor Martínez miraba admirado el precioso cuerpo de Jimena, el Doctor Jiménez no quitaba sus ojos de las tetas de Claudia.
-”Cariño aquí están los documentos que me pediste”, me dijo ella pasándome un sobre que le había pedido.
-”Bueno mucho gusto en conocerlos, espero que lleguen a un acuerdo”, dijo mi esposa Claudia despidiéndose de los Doctores.
-”No se vayan por favor… siéntense un rato y tómense una copa… les invitamos”, dijo el Doctor Martínez poniéndose de pie.
Ellas sonrieron y agradecieron por la invitación mientras que el Doctor Martínez de forma extrañamente caballerosa les acercaba una silla. Mi esposa Claudia quedo sentada entre los dos Doctores mientras que Jimena quedo en frente de ellos a mi derecha.
De forma sorpresiva el tema de conversación cambio.
-”Y Claudia, tu a que te dedicas?”, pregunto el Doctor Jiménez turnando su mirada entre el rostro de ella, sus pechos y sus piernas.
Claudia les empezó a contar de su actividad con la empresa y de lo importante que era para ella, haciéndoles énfasis en que ella estaría dispuesta a todo por sacarla adelante.
-”Así que harías cualquier cosa?”-respondía preguntando el Doctor Jiménez haciendo una sonrisa burlona que no me gustaba para nada.
El almuerzo se convirtió en una charla amigable para los doctores mientras que ellos no dejaban de mirar descaradamente las tetas de mi hija y mi esposa mientras que las piernas de Claudia eran detalladas por sus ojos.
Al finalizar, ellos se acercaron a ellas y cada uno les dio un beso en la mejilla. Me moleste de la forma que ambos miraron el trasero de Jimena mientras que ella se alejaba hacia el baño antes de salir del restaurante. En sus miradas se notaba el deseo masculino por clavar esa belleza de culo.
-”Creo que llegaremos a un acuerdo que nos convendrá a ambas partes” -fueron las palabras de alivio que pronuncio el Doctor Martínez saliendo del sitio.
Dos días mas tarde, llegue a casa tarde en la noche como a eso de las 11:00 PM y para sorpresa encontré a Claudia aun levantada. Ella me esperaba en la sala y tenia puesta su sexy pijama la cual se ponía en ocasiones especiales. La pijama tenía un delicado top que colgada de dos tiras en sus hombros y escasamente ocultaba sus voluptuosos pechos. El top quedaba puesto sobre sus tetas de tal forma que era cuestión solamente de levantarlo y esos dos ricos melones quedaban a disposición de mi boca. Además la pijama tenía un corto y ajustado pantaloncito el cual destacaba su culo y sus piernas.
-”Vaya, vaya, pero que mujer tan hermosa”, le dije yo halagándola.
Ella me sonrió y sin moverse del sillón espero a que yo me acercara. Me senté al lado de ella y simplemente levante su top, besándole sutilmente sus pezones y lamiendo cada una de esas ricas tetas durante un par de segundos. Baje mi mano a su corto calzón buscando acariciarla y ella me detuvo.
-”Amor… tenemos que hablar…”, me dijo ella con cierto tono de preocupación.
Su rostro cambio de aspecto. Lucia preocupada.
-”Prométeme que no te vas a enfadar, por favor”, me dijo ella dejándome ya muy preocupado por su extraño comportamiento.
-”Este paquete llego hoy… viene de los Doctores… dice que llegamos a un acuerdo si se cumplen las condiciones…”, me dijo ella pasándome el sobre.
Lo tome sorprendido y animado porque la empresa se salvaría. Al abrirlo, yo no entendía de qué se trataba.
Tenía dos reservaciones en un lujoso hotel de Monterrey. Una reservación estaba hecha a mi nombre para una habitación sencilla. La otra reservación estaba hecha a nombre de los Doctores y allí también aparecían el nombre de Claudia y Jimena. Era una suite con cama doble. También figuraban los documentos en que la deuda de 300,000 pesos quedaba al día y saldada.
-”Aun no entiendo… Que es lo que quieren ellos?…. de que se trata esto?”, pregunte yo haciendo cara de sorpresa.
Claudia me abrazo y me aclaro lo que yo, estúpidamente, no entendía.
-”Recuerda que estamos dispuestas a hacer lo que sea por salir de esta situación económica tan difícil”, me dijo ella acariciando mi cabello.
-”Vamos a Monterrey el próximo fin de semana con todos los gastos pagos. Tu te quedaras en una habitación sencilla y Jimena y yo nos quedaremos en una suite con cama doble haciéndoles compañía a los Doctores… la deuda quedara pagada luego de tener sexo con ellos toda la noche…”, me dijo Claudia de forma seca.
Quede en shock. Una lágrima de impotencia se escurrió de mis ojos.
En los siguientes cuatro días Claudia y yo nos dedicamos a hacernos el amor todas las noches. Me daba envidia que su cuerpo y en especial sus tetas y su trasero iban a ser compartidos con dos abusivos extraños, así que cada noche mi esposa recibía mi verga y ella me dejaba jugar con sus pechos.
A Jimena no le gusto la idea para nada. Decía que la daba asco dejarse montar de esos hombres obesos y perversos. Le dijimos que no nos acompañara a Monterrey, pero al final ella decidió ir en solidaridad con su madre. Me daba envidia que su precioso trasero iba a ser clavado duramente por dos hombres viejos y gordos.
Llego el sábado y viajamos a Monterrey en la mañana. Los Doctores llegaron en el vuelo de la tarde y nos encontramos en el lobby del hotel. Aclaramos que sería solo la noche del sábado en la que ellos tomarían posesión del cuerpo de mi esposa y mi hija, nada se sexo oral ni mucho menos sexo anal, y por supuesto usarían condón. Claudia y Jimena lucían verdaderamente espectaculares. Ambas tenían puestas el mismo tipo de vestido, el cual colgaba de sus hombros y destacaba sus espectaculares tetas. Los vestidos bajaban completamente ajustados a sus cinturas y caderas, forrando sus nalgas y dejando entrever que sus deseables culos eran cobijados por diminutas tangas. Las dos parecían novias al lado de sus prometidos, pero el culo de mi hija Jimena lucia sensacional. El vestido permitía ver como sus nalgas se movían alegremente cuando ella caminaba y el movimiento de la falda notaba que ocultaba un exquisito y redondo trasero juvenil. Por supuesto los doctores quedaron sorprendidos de ver los culos de Jimena y Claudia. Parecían no creer que esos delicados y hermosos traseros serian clavados por sus vergas esa noche.
Como era temprano y el sol aun resplandecía sus últimos rayos sobre el horizonte acordamos tomar algo en la habitación, así que mientras que yo me dirigía al bar por unas bebidas, vi como Claudia era tomada de la mano por el Doctor Martínez mientras que mi hija Jimena era llevada por el Doctor Jiménez. Ambas parejas entraron al elevador que los conduciría a la suite y presencie, mientras que la puerta se cerraba en frente mió, como las manos del doctor Jiménez, llevadas por la tentación y el deseo, se posaban sobre la cintura de Jimena y bajando, le acariciaban su formidable trasero.
Creo que me demore entre siete a diez minutos, mientras que la atractiva trabajadora del bar, con su corta minifalda, preparaba los cócteles. Subí con las bebidas y al entrar la tarjeta que me permitía abrir la puerta de la suite, escuche quejidos y gemidos. La puerta se abrió y entre colocando las copas sobre la mesa de la entrada.
Pensé que inicialmente saldríamos a dar una vuelta por la ciudad y luego a cenar, pero los Doctores, bastantes excitados de ver los moldeados cuerpos de mi esposa y mi hija, no dieron espera.
En frente mió estaba el Doctor Martínez, aun con su ropa puesta, sentado cómodamente sobre el sillón de la sala. Sentada de frente a el, sobre su abdomen estaba mi esposa Claudia con sus piernas entreabiertas. La parte superior del ajustado vestido de ella estaba caída y sus dos tirantas reposaban sobre su cadera. Por supuesto, las dos deliciosas tetas de mi esposa estaban siendo adoradas por la boca del Doctor Martínez mientras que sus manos recorrían una y otra vez la parte baja del vestido acariciando el culo de ella. El Doctor creo que no se dio cuenta de que yo entre a la suite ya que al parecer su mente estaba ocupada disfrutando de esos dos ricos pechos y sus manos buscaban afanosamente la tanga de Claudia.
Me controle para no salirme de casillas y me dirigí a la suite. Allí estaba Jimena tirada sobre la cama mientras que el Doctor Jiménez a un lado de ella la acariciaba con sus manos. Al igual que su madre, el le bajo la parte superior del vestido y esos dos espectaculares pechos quedaron solo para su lengua, su boca y sus ojos. La otra mano del Doctor acariciaba su deseable trasero. Ella volteaba su cara hacia un lado expresando su desagrado de tener a un hombre de 45 años encima de ella, tocándole su culo y lamiéndole sus tetas.
Volví a la sala dispuesto a salir de la suite donde mi hija y mi esposa empezaban a ser preparadas y vi como Claudia tenia ya levantada su falda y su tierna tanga rosada era visible. Por supuesto el Doctor Martínez seguía comiéndose sus tetas mientras que sus manos recorrían libremente las redondas nalgas de Claudia y trataban de desplazar su tanga hacia un lado.
Salí de la suite y baje al bar donde tome un Martini en las Rocas. Pensé que si ellas pasaban por esta humillación, yo debía estar allí y no mostrar ninguna debilidad, por lo que me arme de valor y decidí regresar a la suite.
Abrí la puerta y entre dispuesto a acompañar a mi esposa y mi hija en esta prueba tan difícil. Y vaya que prueba. Sobre el mismo sillón seguía sentado el Doctor Martínez disfrutando del cuerpo de mi esposa. Ahora ambos estaban totalmente desnudos y su ropa tirada sobre el piso a un lado. El seguía ocupado comiéndose los pechos de Claudia mientras que ella se mecía sobre su abdomen descargando su cuerpo sobre el de el. Baje mi vista y entre las nalgas de ella se veían las bolas de él colgando de la parte baja del pene. Era notorio que su verga tenia puesto un condón. El resto de su tronco no se veía puesto que permanecía oculto dentro de la vagina de Claudia. Por sus pausados y lentos movimientos me di cuenta que ambos ya se habían venido y que habían tenido un fantástico orgasmo.
Quien aun no terminaba era el Doctor Jiménez.
-”Jimena… Jimena… me vengo……. arghhhh…. arrrghhhh… uyyy que ricura…. Dios mioooo…”, fueron los gritos que escuche en ese preciso instante.
Me dirigí a la suite y allí Jimena estaba como me la imagine, así como cualquier hombre la desearía tener, en especial por lo atractivo de su cuerpo y su perfecto culo. Su delicado vestido estaba sobre el piso junto con su tanga de color blanco. Ella estaba en posición de perrito sobre la cama, completamente desnuda, sus hermosas tetas bailaban con el movimiento de su cuerpo y aferrado a su cintura, por detrás de ella, con la totalidad de su verga dentro de su vagina, el Doctor Jiménez gritaba y se sacudía celebrando esa monumental derramada, levantando su cabeza al techo cerrando los ojos y viviendo un instante único mientras que su abdomen se sacudía sin control y su verga llenaba, con chorros de semen, el condón que el tenia puesto. Mi hija se veía muy sexy, su cabello suelto se mecía con las sacudidas de su cuerpo, sus manos se aferraban a las sabanas y su hermoso trasero parecía que se hubiese quedado pegado al abdomen del hombre que la clavaba. Ese maldito bastardo expresaba en su rostro lo maravilloso que se sentía al explotar su verga dentro de ella en esa posición de perrito. Mi hija con sus ojos cerrados expresaba el placer de tener una verga taladrándole su vagina.
Espere a que él terminara de sacudirse sobre mi hija y los dos permanecieron quietos en esa posición por unos segundos. Me imagino que de su verga no salio mas semen después de la brutal derramada. El Doctor Jiménez parecía no creer que su verga reposaba en ese momento dentro de aquel monumental cuerpo de Jimena y obsesivamente bajaba su mirada hacia el culo de ella para asegurarse de que su tronco aun estaba en lo profundo de su sexo. En ese momento entro a la habitación el Doctor Martínez quien se dirigía al baño. En su mano llevaba el condón usado con mi esposa, el cual estaba totalmente lleno mostrando que la derramada había sido abundante y que el cuerpo de Claudia le había dado mucho placer.
-”Termina con ella Jiménez que ahora es mi turno de clavar a esa belleza de mujercita”, fue el comentario del Doctor Martínez mientras que su verga seguía dura y erecta.
-”Cesar, lo felicito, las tetas de Claudia son una delicia…”, dijo antes de entrar al baño dirigiéndose a mi.
El Doctor Jiménez coloco sus manos sobre las nalgas de Jimena y abriéndolas, empezó a retirarle su verga permitiendo ver como su grueso tronco salía de su vagina. Claro, el condón salio lleno de su líquido blanco.
-”Esto es mucha hermosura….. Ahora si entiendo porque pagamos tanto dinero por ti Jimena…”, le dijo Jiménez a mi hija mientras que sus manos seguían sujetando sus nalgas y le permitían ver el delicado ano virgen, sus gruesos labios vaginales y el gigantesco y húmedo clítoris colgante de mi hija. El se agacho un poco y con su lengua empezó a lamerle el clítoris mientras uno de sus dedos se introducía en su ano.
-”Sáqueme el dedo del culo, Doctor, por favor”, dijo ella volteándose y mostrando su incomodidad.
-”que afortunado tu novio, Jimena, que rico seria clavarte esa belleza de trasero…”, dijo el sacándole el dedo de ella y levantándose de la cama.
Me dirigí a la sala y vi a Claudia sentada sobre el sillón. Me senté al lado de ella y nos abrazamos en silencio.
-”Claudia ven…. siéntate aquí y regálame ese par de tetas ricas que tienes”, interrumpió nuestro abrazo la voz del Doctor Jiménez quien ahora con condón nuevo se preparaba a tener sexo con mi esposa luego de haberlo hecho con Jimena.
El se sentó en el sofá y se tomo su verga dejando sus piernas entreabiertas e invitando a que mi esposa Claudia se posara sobre su abdomen.
-”Cesar… su hija Jimena es una diosa en la cama… y creo que tu Claudia con esas redondas nalgas y esas ricas tetas eres aun mejor…”, dijo el Doctor Jiménez.
Mi esposa se puso de pie y se acerco a él. Abriendo sus piernas, Claudia se paro sobre el sillón y bajo su cuerpo dejando que sus tetas rozaran la cara de Jiménez mientras que el le abría las nalgas y ubicaba su verga en la entrada de su vagina. Ella descargo su cuerpo sobre el y vi como su erecta verga se perdía de mi vista hundiéndose en lo profundo de su vulva. El Doctor Jiménez dejo escapar un largo quejido de placer mientras terminaba de acomodar su verga dentro de ella.
-”Cesar te amo”, me dijo mi esposa volteando su mirada mientras que ella empezaba a mecer su cuerpo sobre él, colocando sus brazos detrás de su cabeza y dejando sus voluptuosas tetas en frente de su boca.
Me puse de pie y presencie con dolor como ellos parecía que se habían puesto de acuerdo para disfrutar de las suntuosas tetas de Claudia y del delicado culo de mi hija Jimena. Mi esposa estaba teniendo sexo en la misma posición, la que les permitía comerse sus tetas mientras sus vergas yacían en lo profundo de su vagina, y me imagine que el Doctor Martines se encontraba clavando a Jimena en posición de perrito disfrutando de su juvenil trasero.
En efecto, regrese a la suite y allí estaba Jimena a un lado de la cama, en posición de perrito sobre el piso, de frente a una pequeña silla. Sus brazos y su cabeza descansaban sobre la silla mientras que sus rodillas estaban apoyadas sobre una almohada. Me imagine que ella la había colocado para no sentirse incomoda mientras el la clavaba en esa posición. Al estar ella así yo podía ver perfectamente su estrecho ano y esos jugosos labios vaginales. Justo detrás de ella, agachando un poco su cuerpo, con sus piernas abiertas, y jalando con una de sus manos el cabello de Jimena mientras que la otra se aferraba a una de sus ricas tetas, el bastardo del Doctor Martínez hundía y sacaba su pito de la vagina, repitiendo ese movimiento una y otra vez. Su abdomen se movía cadenciosamente y como yo estaba justo atrás de ellos, veía perfectamente como los labios vaginales de Jimena cobijaban su verga con condón, la cual entraba totalmente y salía de forma parcial. Los pesados testículos de él y las deliciosas nalgas de ella se sacudían con el movimiento de sus cuerpos.
-”Ahhhh… Esto es mucha delicia….desde que te vi en el restaurante con esta hermosura de culo desee cojerte así…… esto es un sueno hecho realidad…”, repetía una y otra vez el Doctor mientras que ella en esa posición recibía su verga.
Como ellos no me podían ver por lo que yo estaba justo a sus espaldas, me quede un rato allí viendo como llegaban al orgasmo y el expresaba con sus exagerados gritos y gemidos la fantástica sensación de tener sexo con Jimena en posición perrito. Después de que el se derramo y su cuerpo finalmente se quedo inmóvil, escuche los gemidos de Claudia desde la sala así que decidí regresar a donde ella estaba.
Como si nada ocurriera, salí de la habitación donde Jimena acababa de ser clavada y vi como mi esposa Claudia había sido cambiada de posición. Ella ahora estaba con los ojos cerrados tirada sobre el piso boca arriba abrazando fuertemente la espalda del Doctor Jiménez quien se sacudía encima de ella gimiendo de placer mientras que las piernas abiertas y dobladas de Claudia se aferraban como un gancho a la cadera del cuerpo desnudo de su amante. Era la típica posición de misionero solo que mi esposa con sus piernas recogidas abrazaba el cuerpo del doctor pero con envidia y rabia vi como el pene de él no tenia el condón puesto. Mi esposa estaba siendo penetrada sin protección y me imagine que sus ojos cerrados y lo fuerte que abrazaba al Doctor indicaba que ella estaba disfrutando intensamente como esa verga se sacudía dentro de su vagina. Los gestos mezclados de placer de él, mostraban la fantástica sensación de hacer el amor con ella sin condón.
Reaccione y cuando me disponía a reclamarle a el por el hecho de no tener el condón puesto me di cuenta que era demasiado tarde. El Doctor Jiménez coloco su cabeza al lado de la de ella y sacudiendo su abdomen rápidamente le susurro al oído de ella:
-”Claudia… no aguanto mas… no resisto…me vengo… me vengo…”
Un desgarrador gemido salio de la boca del Doctor. Parecía que el hubiese tratado de contener la eyaculación todo ese tiempo pero no lo aguanto mas y su verga estalló dentro de la vagina de ella. Claudia abrió sus ojos por unos segundos y me miro. Su mirada inicial denotaba la angustia y la pena de tener a su esposo en frente de ella presenciando como otro hombre le hacia el amor. Luego, su rostro cambio a uno mas relajado, apretó sus labios y abrió los ojos desorbitadamente y me di cuenta que mi esposa no pudo disimular el fantástico orgasmo femenino que tuvo al sentir como los chorros de semen calido que expulsaba a borbotones en ese instante la verga del Doctor le llenaban su vagina.
Su espalda formo un arco hacia arriba levantando ligeramente su cuerpo y el de Doctor que estaba encima de ella, con sus brazos parecía que fuera a estrangular el cuerpo desnudo de su afortunado amante y de su boca salio el largo gemido típico que mostraba que ella se había venido y que el orgasmo había sido maravilloso.
Me quede inmóvil y en silencio frente a ellos viendo como sus cuerpos se seguían sacudiendo, cada vez más lentamente, y los movimientos del culo de él mostraban que su verga aun no terminaba de eyacular su semen dentro de ella mientras que mi esposa seguía con los ojos cerrados disfrutando de su orgasmo.
Me sentí impotente. Acababa de presenciar como un hombre se le derramaba en la vagina a mi esposa y yo no podía hacer nada para evitarlo. Luego de 21 años de matrimonio, era la primera vez que un verga sin condón, diferente a la mía, eyaculaba dentro de su vagina y la segunda vez que mi esposa Claudia se dejaba penetrar por un hombre diferente a mí. El primero había sido el doctor Martínez quien 15 minutos antes se le derramo mientras el se comía sus tetas.
En ese instante, un raro grito vino de la habitación:
-”Arghhhhhh..!!! Jimena Siiiii…!!!”
Me regrese a la habitación y vi a Jimena acostada boca abajo sobre la cama, su rostro de medio lado miraba hacia la puerta donde yo estaba y expresaba la sensación de placer que tenia, sus ricas tetas estaban oprimidas por el peso de su cuerpo, bajo su abdomen ella tenia colocadas dos almohadas lo que le permitían a su cuerpo tener su cadera y su culo a un nivel un poco mas alto. Sus piernas estaban semiabiertas y claro su hermoso trasero quedaba disponible para cualquier cosa. El Doctor Martínez estaba encima de ella con sus brazos puestos sobre la cama soportando su peso, con su verga totalmente hundida en su vagina y se sacudía con fuerza hasta después de derramarse.
Claro que el rostro de él no era el mismo. Se veía desfigurado. Al parecer el placer de penetrar, así en esa posición a mi hija, era muy intenso y se reflejaba en las expresiones de su cara mientras que su verga continuaba expulsando semen dentro de su vagina. Su mirada agachada no se retiraba del culo de Jimena. Al parecer quería asegurarse que su verga no saldría de su vagina hasta tanto no terminara de expulsar la ultima gota de su leche, o mejor, le parecía increíble ver como su verga se mecía en frente de ese culo tan deseable. De pronto, vino la sorpresa. Cuando el termino de sacudirse y de su verga no salio mas esperma, el se quedo inmóvil y se dirigió a mi:
-”Cesar… tengo 4 hijos y llevo 20 años de matrimonio… me he acostado con modelos y actrices… pero quiero decirle que me acabo de pegar la mejor derramada de mi vida… es la cuca mas rica que me he podido comer… vi el cielo cuando me vine dentro de Jimena…. su hija es una delicia y ese culo de ella es verdaderamente perfecto…”.
En ese instante vi como el empezó a levantarse y de la vagina de Jimena empezó a salir su rígida verga sin condón completamente embadurnada de un semen color gris bastante desagradable.
Mi cuerpo pareció desfallecer. Mi bella y dulce Jimena, esa jovencita que soñaba con realizar estudios de Odontología en la Universidad y por la cual yo daría la vida con tal de que no le faltara nada, acababa de recibir en su vagina una poderosa derramada del Doctor Martínez.
No aguante mas ese espectáculo y decidí entonces salir de la suite. Al pasar por la sala vi de reojo que el Doctor Jiménez seguía aun encima de Claudia ya estando los dos completamente inmóviles. Su verga sin condón seguía escondida dentro de lo profundo de su vulva y su boca repasaba las tetas de mi esposa una y otra vez.
Me dirigí a mi habitación a ver TV. Al cabo de una hora, mi teléfono sonó y al otro lado de la línea estaba el Doctor Martínez quien me invitaba a cenar en el restaurante del hotel.
Quince minutos mas tarde estábamos todos reunidos, comiendo y bebiendo, como si nada hubiese pasado y celebrábamos el acuerdo que salvaba la empresa. Jimena y Claudia lucían los mismos vestidos que al inicio de la tarde ellos les habían desgarrado de sus cuerpos. Ellas lucían igual de hermosas y radiantes, sus cabellos estaban aun húmedos ya que ellas habían tomado una ducha antes de cenar, sus cuerpos y sus culos no reflejaban el hecho de que cada una tenia ya en sus entrañas el esperma de sus afortunados amantes, y ellos reflejaban en su rostro la satisfacción por haberlas clavado.
Luego de la cena salimos a caminar por la ciudad un rato con Jimena y Claudia tomadas de mi mano, disfrutando del hermoso paisaje y los suntuosos hoteles.
Volvimos al rato al hotel y nos encontramos con los Doctores en la discoteca del hotel. No me despegue de Claudia y estuvimos todo el rato bailando abrazados mientras que ellos se turnaban con Jimena. Durante el baile, Claudia me contó que luego de que yo salí de la suite ambas fueron colocadas sobre la cama y allí, nuevamente en posición misionero, fueron clavadas por sus vergas sin condón, además me dijo que el Doctor Jiménez quería tener sexo anal con Jimena y que estaría dispuesto a pagar una cantidad extra con tal de tener solo para su pene el espectacular culo de mi hija. Como ella sabia que yo, por supuesto, me negaría a eso, mi esposa Claudia pidió mi autorización para que el culo de ella complaciera los deseos del Doctor, lo cual acepte.
-”Las queremos de regreso en la habitación en 15 minutos”, me recordó el Doctor Jiménez mientras yo terminada de bailar con mi esposa.
Tomamos juntos el ascensor hasta el piso donde estaba la suite. Abracé a Claudia y Jimena, les di un beso a ambas, pero esta vez me anime y se lo di en los labios a Jimena. No conforme con ello, por primera vez acaricie disimuladamente el redondo trasero de Jimena antes de que ellos, tomándolas por la cintura, se las llevaran hacia la suite. Me quede sobre el pasillo viendo como los delicados traseros de mi hija y mi esposa eran tocados por los Doctores mientras ellas caminaban. Luego las vi entrar mientras que ellos no les quitaban la mirada al movimiento de sus nalgas al caminar y finalmente la puerta de la suite se cerró. Me di cuenta que muy seguramente esa noche el delicioso culo de mi esposa recibiría una descarga de esperma y una verga perforaría su delicado y fantástico ano. También me di cuenta que el redondo culo de Jimena es fantástico y al tocarlo envidie como sus vergas eran capaces de montarla en posición perrito.
Entre a mi habitación y me di un duchazo. Luego me metí a la cama y me quede dormido. A eso de las 2:00 AM sentí golpes en la puerta.
-”Papá… papá… soy yo Jimena”, escuche que mi hija me llamaba.
Me levante y le abrí la puerta. Ella estaba sola y lucia cansada. Su sexy vestido estaba impecable y parecía que su cuerpo ni siquiera había sido tocado. Claro, el escote del vestido dejaba ver que entre las suntuosas tetas de Jimena gotas de semen me demostraban lo contrario. Al parecer sus espectaculares pechos habían tenido aprisionada una verga antes de que esta explotara sobre ellas.
-”Y tu mama?”, le pregunte.
-”Se ha quedado con ellos”, me respondió Jimena entrando al cuarto.
Cuando me disponía a ir a mirar que pasaba con Claudia, mi hija me detuvo tomándome del brazo.
-”No vayas papa…. Seria doloroso para ti verla a ella así….. Deja que ellos terminen….”.
Trate de soltarme del brazo de mi hija y ella me aclaro lo que ocurría.
-”Papa… entiende… están haciéndolo con ella, los dos al mismo tiempo… el Doctor Jiménez quería tener sexo anal conmigo diciendo que mi culo es perfecto y había pagado mucho dinero por el, y como yo me le negué, mama se ofreció a complacerlo mientras que ella le mamaba la verga al Doctor Martínez….cuando yo salía de la suite Jiménez le hundió su verga en el culo a mamá mientras ella le hacia el sexo oral a Martínez”, respondió Jimena de manera fría.
-”OK, pasa y date un buen duchazo”, le pedí a Jimena.
-”Quieres algo de comer o de beber?”, le ofrecí a Jimena mientras ella iba camino al baño. Viendo a mi hija comprendí que Jiménez tenía la razón. Su juvenil trasero era espectacular y no podía imaginar lo maravilloso que seria tener sexo anal con ella. El afortunado de Raúl, su novio, se debe pegar una fantástica derramada dentro de ese perfecto culo. Definitivamente lo envidio.
Espere a que ella se desnudara y observe como sus sensacionales tetas eran dos perfectos, redondos y duros melones. Luego ella entro a la ducha y espere a que abriera la llave.
Tan pronto el agua empezó a caer y recorrer su cuerpo, me salí de la habitación y me dirigí a la suite. Entre y los intensos gemidos y quejidos de placer de los tres me dirigieron hacia la habitación. Allí observe una imagen erótica que solo había visto en ciertas websites pornográficas. El Doctor Jiménez yacía acostado boca arriba y Claudia sentada sobre su abdomen. Ella estaba recostada sobre el cuerpo de él, así que le permitía a el disfrutar de sus voluptuosos pechos. Mientras que el lamía, besaba y se comía las tetas de mi esposa, su verga permanecía firme en lo profundo de su vagina.
Como ella estaba recostada sobre el Doctor Jiménez, el cuerpo del Doctor Martínez estaba encima de ella por detrás, posicionado de tal forma que Claudia había quedado como un sándwich entre ellos dos. Baje mi mirada hacia el sexo de mi esposa y vi la parte baja de la verga sin condón del Doctor Jiménez y sus pesados testículos como se mecían con el movimiento de su cuerpo mientras que el pene, también sin condón, del Doctor Martínez se sacudía una y otra vez entrando y saliendo de su ano.
Seguí en silencio viendo como mi esposa Claudia, gimiendo de dolor y placer, estaba siendo doble-penetrada, y mientras uno de ellos disfrutaba de sus tetas teniendo su verga dentro de su vagina, el otro le hundía salvajemente al mismo tiempo su coño dentro de su redondo culo. También observe que sus vergas habían estallado ya previamente dentro de ella porque los amplios labios vaginales, la vulva y el ano de Claudia estaban completamente salpicados de semen grisáceo y viscoso.
Claudia Velásquez, la exitosa empresaria que alguna vez obtuvo el premio por ser la gerente más emprendedora, esa maravillosa mujer que muchos admiraban y tenían como ejemplo, esa espectacular esposa que tuve la fortuna de conocer hace 21 años y que era madre de mi adorada Jimena, esa adorada mujer que nunca tuvo una relación extramatrimonial ni le fue infiel a su esposo, recibía sobre la cama los embates de dos vergas quienes al mismo tiempo taladraban sin compasión, su vagina y su femenino trasero. Y todo lo hacia por salvar el delicado trasero de su hija de esas dos sedientas vergas.
Pasaron un par de minutos y los tres llegaron nuevamente al orgasmo. Mientras ellos se quejaban y mi adorada esposa, gritando, recibía en lo profundo de su vagina y su ano simultáneamente sus chorros de semen caliente, me retire de la suite para ir a abrazar a mi hija Jimena quien había salido de la ducha y estaba ya quedándose dormida sobre mi cama.
La abracé y nos quedamos dormidos hasta que los primeros rayos de sol nos despertaron. Mire el reloj y eran las 10:30 AM. El cuerpo desnudo de Jimena estaba a mi lado y sus pechos estaban aprisionados contra mi brazo. Su inmaculado trasero seguía siendo virgen a pesar de que su vagina había recibido en las pasadas 18 horas el castigo de dos penes sedientos de sexo. Soy su padre pero pienso que los Doctores disfrutaron de su cuerpo y pagaron un precio justo por tener a esa belleza de mujer en la cama.
Cuando me disponía a entrar a la ducha, alguien golpeo a la puerta. Abrí y era mi esposa Claudia, con quien nos dimos un fuerte abrazo y compartimos un tierno beso de enamorados mientras que el olor a sexo salía de su cuerpo como una fragancia delicada. Pasamos a la ducha y los dos estuvimos abrazados en silencio todo el tiempo mientras el agua caliente recorría nuestros cuerpos desnudos.
Ese día en la tarde tomamos el avión de regreso a México con la firme convicción de que nada nos detendría para posicionar nuestra empresa nuevamente en el mercado, pero con la perversa idea de que el trasero de Jimena debía ser mío muy pronto.
Luego de la demostración de lealtad de mi hija Jimena y mi esposa Claudia, al entregar sus cuerpos a cambio de la deuda que tenia la empresa, llevamos nuestras actividades diarias de forma normal. Jimena seguía asistiendo a sus clases en la universidad y mi esposa seguía dedicada a la compañía, sacando adelante la producción y muy empeñada en sacar nuevos productos al mercado.
Jimena seguía con Raúl, su novio, y se les veía muy animados como una pareja muy estable. Ella seguía luciendo sus ajustados jeans, su sensacional culo y sus femeninos pechos y me imagine que el era el afortunado que disfrutaba de su cuerpo. Desde la noche en que ella fue el objeto con el que la empresa pago la deuda empecé a observar a mi hija con otros ojos. Recordar como los doctores gritaban, gemían y sus rostros desfigurados por el placer, expresaban la maravillosa sensación de derramarse mientras que sus vergas reposaban en lo profundo de la vagina de Jimena, me dio a entender que mi hija era un verdadero regalo de oro para cualquier hombre que, como Raúl, tuviera la fortuna de montarla y clavarla en la cama.
Por mi parte, Mi esposa Claudia seguía igual de bella y radiante y yo por supuesto seguía disfrutando de sus bondades. Su delicado culo y sus ricas tetas seguían siendo solo mías y el sexo anal era parte activa de nuestras vidas cuando con relativa frecuencia yo la montaba y en posición de perrito le hundía mi verga en su ano.
Cierto día invitamos a almorzar a Raúl a la casa y Claudia preparo, junto con Jimena, un plato especial con camarones. Mi esposa lucia una corta minifalda azul y una blusa blanca. Bajo la blusa era parcialmente visible el brassier y sus voluptuosos pechos. Jimena tenía puesto un vestido de sastre muy elegante con un ajustado pantalón que marcaba perfecto ese fantástico trasero y una blusa que apresaba sus paradas tetas.
Mirando el deseable culo de mi hija entiendo porque los Doctores pagaron 300,000 pesos por tener la oportunidad de montarla toda una noche y comprendí porque el doctor Jiménez ofreció una cantidad extra de dinero para tener sexo anal con ella. Claro, como yo me negué a eso, me imagine que la verga de Raúl era la única que abría sus redondas nalgas, se hundía en lo profundo de su trasero y se derramaba dentro de su ano. Maldito suertudo, como lo envidiaba.
Durante la cena empecé a observar con curiosidad pero con cierta molestia como Raúl observaba a mi esposa Claudia con interés. A pesar de que Raúl y Jimena tenían ya dos años de noviazgo, nunca antes observe con ojos de celo a mi futuro nuero. El miraba las tetas de Claudia de forma un poco descarada y por supuesto, la corta minifalda de ella era el objeto de detalle cuando mi esposa se paraba de la mesa e iba por más comida a la cocina. Sus ojos se quedaban estáticos viendo el movimiento del trasero de mi esposa bajo esa diminuta falda. Raúl, de 20 años de edad, se mostraba interesado y atraído por la madre de su novia, la cual le doblaba la edad. No lo puedo negar pero Claudia se veía muy deseable y sexy, y por supuesto yo tenia en mente esa noche montarla y hundirle mi verga.
Luego de la comida decidimos salir a bailar a una discoteca. Como yo casi no bailo, Raúl se turnaba las piezas de baile con Jimena y Claudia, mientras que yo me quedaba observando desde la mesa. A medida que avanzaba la noche, vi como Raúl y mi esposa bailaban muy apretados el uno del otro, y se les veía muy entusiasmados. Como una pareja normal ambos juntaban sus cuerpos y el la abrazaba tomándola por la cintura. Mientas tanto yo me tomaba unas copas de vino al lado de Jimena.
-”Ven papa, ven a bailar”, me llamo Jimena tomándome de la mano e invitándome a la pista de baile, lo cual acepte.
En ese momento, Raúl y mi esposa terminaban de bailar por largo rato y se acercaban a nuestra mesa. Justo cuando Jimena me empezaba a enseñar a bailar vi como mientras Claudia iba a sentarse, Raúl pasaba su mano por el trasero de ella acariciando su culo lentamente. Claudia y él se sentaron a la mesa y empezaron a beber unas copas, sin darle importancia a lo sucedido. Mientras que Jimena me seguía indicando unos pasos de baile, Raúl seguía con Claudia charlando y riendo en la mesa mientras que su mano tocaba la parte alta de la piernas de Claudia. Como ella tenía sus piernas cruzadas, le permitía a él disfrutar de la vista de la corta falda y sentir la tersa piel de sus piernas.
Pensé que Jimena no había notado esto pero me equivoque.
-”Papa, has notado como están mama y Raúl…?”, me pregunto ella.
-”Si los he observado y no me gusta eso… los veo muy cerca el uno del otro”, le respondí.
-”Raúl esta muy interesado en mama y a mi ni siquiera me presta atención”, me comento ella con tono de molestia.
En ese momento Jimena me apretó más a su cuerpo y seguimos bailando el uno muy cerca del otro. Podía sentir perfectamente sus voluptuosos pechos rozando mi cuerpo y su rostro reflejaba el malestar del comportamiento de su novio con su madre. Su cabeza estaba pegada a la mía y podía sentir su respiración cerca de mi oreja.
Justo cuando terminábamos de bailar, Jimena bajo su mano y me toco el trasero. Me sentí excitado por esa caricia tierna de ella y eso prendió mi mecha. Nos acercamos a ellos tomados de la mano y nos sentamos a la mesa. Jimena me tomo por el brazo y dejo que yo le colocara mi mano sobre sus piernas. Unas copas de vino más empezaron a afectar nuestras cabezas y empezamos a actuar extraño. Mientras Raúl y mi esposa seguían con su juego de manos bajo la mesa, yo me dejaba llevar por la conversación de Jimena quien quería despertar celos en Raúl al sentirse ella desplazada esa noche. De pronto Jimena me lanzo una pregunta tentadora que mostraba su desespero por ver a su novio coqueteándole a su madre.
-”Papa, como Raúl no me desea hoy, me llevarías a un hotel esta noche?
Sonreí, me mantuve en silencio y aunque ya tenía desde hace mucho una respuesta a eso, no podía ser tan directo con Jimena. Su pregunta reflejaba su inconformismo de ver a su novio coqueteando descaradamente con su madre. Soy su padre pero también me sentía por supuesto molesto de ver a mi esposa con un muchacho de menor edad que la mía, y claro, el cuerpo de Jimena era un regalo muy especial para cualquier hombre y en especial, su sensacional y parado culo juvenil era digno de ser poseído por un pene.
-”Dejarías que tu novio se escape con tu madre?”, le respondí con otra pregunta.
Ella me sonrió y no supo que decir.
Al cabo de un rato en que las cosas no cambiaban, la situación era muy tensa. Jimena y yo, molestos, seguíamos viendo como Raúl tocaba sin escrúpulos el culo de Claudia cuando bailaban y luego al sentarse en la mesa, las piernas de mi esposa eras recorridas por sus manos, mientras que ellos riendo parecían no percatarse de que era muy obvio nuestra inconformidad.
Salimos de la disco y acordamos llevar a casa a Raúl primero. El y Claudia se encontraban un poco afectados por las copas de vino que bebieron mientras que Jimena y yo seguíamos aun incómodos por la situación. En el auto me puse al volante mientras que Jimena se sentaba a mi lado colocándome su mano en mis piernas. En el asiento de atrás, Claudia y Raúl, abrazados, seguían su juego.
Llegamos a casa de Raúl y sorpresivamente Claudia se bajo con el.
-”Cariño, voy a acompañar a Raúl hasta la puerta… el pobre esta como ebrio y no creo que pueda abrir la puerta..,”, dijo ella de forma sarcástica y burlona. Mi hija y yo sabíamos que Raúl no estaba ebrio y era una oportunidad mas de estar con el.
Raúl y ella se bajaron del auto y abrazados se dirigieron a la puerta mientras que Jimena y yo nos quedábamos en el auto con el motor en marcha esperando que Raúl entrara a la casa y Claudia regresara al auto para dirigirnos a casa. De pronto con sorpresa vimos como Raúl y Claudia entraban a la casa y cerraban la puerta. Pensé que era otra broma pesada de Claudia esa noche así que esperamos pacientemente con Jimena en el auto hasta que, pasados 10 minutos, ninguno de los dos se asomaba por la puerta.
En vista de que aun mi esposa no se asomaba, decidí con Jimena salir del auto a golpear la puerta y pedirle a mi esposa que regresara al auto para irnos a casa. Cuando estábamos a punto de golpear la puerta, escuchamos gemidos y quejidos que venían de adentro. Nos acercamos por el ventanal de la sala y vimos a Claudia y Raúl en la cocina. Desde donde estábamos no observábamos muy bien pero era muy obvia la escena. Claudia estaba de pie recostada sobre una mesa o algo que le dejaba descargar su cuerpo hacia adelante. De ella solo eran visibles sus piernas, su corta falda levantada sobre su cintura, sus espectaculares nalgas y su tanga caída sobre sus tobillos. La pared de la cocina no nos dejaba ver más. Aferrado a ella por detrás estaba Raúl, quien con sus pantalones abajo, clavaba con su verga a mi esposa. El la tomaba por la cintura y era perfectamente visible como su verga sin condón se escondía y salía bajo la minifalda, aunque no era muy claro si su verga taladraba su ano o su vagina. Lo que si era visible era el rostro de placer de Raúl quien en su cara reflejaba la maravillosa sensación de sacudir su verga dentro del sexo de mi esposa, y la cadencia rápida con la que su abdomen se mecía contra el trasero de Claudia mostraba que su coño estaba a punto de eyacular.
-”Raúl, eres un desgraciado… maldito”, dijo Jimena al ver la escena.
-”Papa, llévame a casa ya… por favor”, me dijo Jimena escurriendo una lagrima de sus ojos.
La abracé y cuando nos volteábamos para regresar al auto escuchamos el grito de Raúl al derramarse dentro de mi esposa, y el gemido típico de Claudia al sentir en su vagina el esperma calido del semen de un hombre. Su gemido era una indicación de que ella había llegado al orgasmo y me hizo recordar los momentos que presencie en la suite del hotel cuando la verga sin condón del Doctor Jiménez le vació toda su carga en su vagina.
Prendí el auto, acelere y llegamos a casa sin decirnos palabra. Yo aun no salía del shock mientras Jimena seguía llorando.
Ella subió y se encerró en su cuarto. Yo entre a mi habitación y tome la foto que tenemos del matrimonio y sentí mucha rabia por lo que Claudia acababa de hacer. Allí parecíamos jóvenes y muy guapos aunque no pedo negarlo ella aun conservaba su belleza y esos rasgos físicos que la hacían atractiva y por la cual los hombres aun la deseaban. Por otro lado yo estaba un poco gordo y acabado.
En ese instante, Jimena golpeo la puerta
-”Papa, puedo pasar…?”, pregunto ella
-”Si pasa”, respondí sin voltear a mirarla.
Pasaron un par de segundos mientras yo seguía mirando la foto hasta que Jimena rompió el silencio.
-”Papa… no te desanimes me tienes a mi..,”, me dijo Jimena con tono alentador.
-”Si… es cierto… eres muy valiosa y…”, interrumpí mi respuesta al voltear a observarla.
Jimena había entrado a mi cuarto luciendo una delicada tanga negra tipo hilo dental, su brassier, del mismo color, destacaba esos hermosos pechos. Tenía puestos unos delicados guantes de seda negros y esos zapatos de tacón alto que le daban porte de reina. Ella camino y se acerco al espejo de la habitación. Yo no podía creer lo que estaban viendo mis ojos. Se veía espectacularmente deseable y sus perfectas nalgas sobresalían de entre la tanga.
-”Me ayudas?”, pregunto ella colocándose de frente al espejo y llevando sus manos al broche del brassier en su espalda.
Me acerque a ella y le solté el brassier. Sus voluptuosas tetas quedaron libres y empecé a disfrutar verlas tan deseables. Coloque mis manos sobre ellas y empecé a besar a Jimena en los hombros y el cuello. Luego mis manos recorrieron su culo y como un desesperado empecé a tocarla y recorrer la redonda superficie de sus nalgas mientras mi boca saboreaba de frente esas dos deliciosas tetas.
El culo de Jimena era perfectamente redondo y sus nalgas tiernas y moldeadas. Su cintura delgada y sus largas piernas le daban un porte elegante para una mujer de tan solo 18 años. Pensé que era mi oportunidad para vengarme de Claudia así que me olvide que era su padre.
Al cabo de 5 minutos, Jimena estaba aun de pie pero completamente desnuda mientras que yo agachado me comía su dulce clítoris y lamía su vagina. Me puse de pie con mi verga en plena erección y la tome de la mano acercándola a la cama.
Sin cruzarnos palabra, ella sonrió y leyó mi mente. No fue necesario que habláramos para saber que era lo que yo quería. Ella se subió a la cama y se coloco en posición de perrito. Me ubique detrás de ella y parecía un sueño hecho realidad, puesto que me agache y abriéndole sus nalgas seguí lamiendo su tesoro hasta cuando estaba lo suficientemente lubricado. El espectáculo no podía ser mejor, tenía en frente mió sus espectaculares nalgas, su estrecho hoyo del ano y esa vulva cuyo clítoris colgante era un inmenso y delicioso pedazo de carne. De color rosado oscuro, su clítoris estaba listo y húmedo. Luego toque el cielo. Mi verga se hundió en lo profundo de su vagina y me asegure que la tuviera toda dentro de su sexo. Sin moverme, la tome por el cabello y empecé a sentir una sensación de placer única, al empezar lentamente a mover mi abdomen permitiéndole a mi verga entrar y salir de su vulva.
En los siguientes 60 minutos me acorde de los Doctores Martines y Jiménez y recordé sus rostros y sus caras desfiguradas por el placer. Finalmente los entendí y supe el porque de su reacción. En esa posición me dedique a clavar a Jimena y a entregarle tres fenomenales y poderosas descargas de semen. Durante tres ocasiones descubrí lo mismo que ellos sintieron cuando se le derramaron y grite con todas mis fuerzas cada fantástico orgasmo, pero la primera y la segunda fueron muy especiales ya que trate de controlar la eyaculación hasta el final, hasta cuando mi cuerpo y mi verga soportaron lo que era inminente y lo que yo infructuosamente trataba de controlar: el estallido de mi verga en lo profundo de su vagina. La primera vez sentí como mi pene explotaba lanzando poderosos chorros de semen y mi orgasmo duraba más o menos 30 segundos, tiempo durante el cual mi verga seguía escupiendo mi leche dentro de ella. En la segunda vez el orgasmo fue también increíble pero mi pene escupió menos semen. Luego la cambie de posición y de medio lado seguimos expresando nuestros deseos hasta que finalmente, en posición misionero, estando encima de ella, me le derrame por última vez, mientras yo le lamía sus tetas y ella me apresaba el cuerpo con sus brazos al mismo tiempo que ella llegaba al orgasmo. Me acorde de mi esposa Claudia y me imagine que Raúl estaría haciendo lo mismo con ella.
Luego le saque mi verga escurriendo y ella me dijo:
-”Eres un buen amante, papa… me dejaste la vagina llena…”.
-”Tienes el culo mas fantástico que haya podido ver, cariño…”, le respondí mirando esas deliciosas y redondas nalgas.
-”Tengo un regalo especial para ti… ven…”, me dijo ella parándose de la cama y saliendo de la habitación.
La seguí hasta su habitación sin quitarle la mirada al movimiento sensual de su trasero. Me parecía increíble que le había taladrado su vagina en posición perrito y su hermoso culo golpeaba mi abdomen cada vez que mi verga entraba en su vulva. Y claro ese culo lucia igual de parado, como si nada hubiese pasado.
Entramos a su habitación y ella me invito a que me acercara a su cama.
-”Acuéstate y cierra los ojos”, me dijo Jimena coquetamente.
Así lo hice y escuche como ella abría unos cajones y sacaba algo de allí. Luego de escuchar sus risas, ella coloco algo sobre mi mano derecha.
“Abre los ojos ahora”, me dijo.
Al abrirlos vi en mi mano un pequeño frasco de gel facilitador mientras Jimena se ubicaba sobre el pequeño sillón. Ella coloco sus rodillas sobre el sillón y sus brazos quedaron sobre la cabecera de la silla dejando sus piernas ligeramente entreabiertas. Su trasero quedo resaltado por la posición de su cuerpo y era visible su clítoris salpicado de mi semen y un poco mas arriba ese oscuro agujero del ano. Me puse de pie y mi erecta verga quedo exactamente a la altura de su culo.
-”Ábreme las nalgas y aplícame el gel papi…”, me dijo ella volteando su cara hacia mi.
En efecto, destape el gel, abrí sus nalgas y durante tres o cuatro minutos me encargue de vertirle todo el gel en su espectacular hoyo del culo. Cuando ella ya estaba lista, era yo quien no lo estaba. Tenía en frente mío esa belleza de trasero y ese agujero estrecho pero dudaba si era capaz de hacerlo con Jimena.
-”Olvídate que eres mi padre… esta noche eres un afortunado hombre… muchos han deseado mi culo pero Raúl era el único que lo podía hacer… quiero olvidarlo así que por favor ayúdame…. penétrame y disfrútalo…”, fueron las palabras que me convencieron.
Abrí su culo y deje que mi verga se hundiera al empujarle lentamente mi abdomen contra su trasero. En los siguientes minutos vi estrellas, Ángeles y sentí el olor del cielo. Mi verga estallo varias veces dentro de su ano y en esa posición perrito clave salvajemente a Jimena descargando todo el deseo por su atractivo trasero y vengándome porque mi esposa Claudia en ese momento muy seguramente abría las piernas para darle paso a la verga de Raúl.
Finalmente, mas tarde, ella paso a la cama y se acostó boca abajo colocando una almohada bajo su abdomen, de la misma forma que el Doctor Jiménez la penetro, y yo me ubique encima de ella, le abrí las nalgas y le hundí mi verga nuevamente dentro de su inmaculado culo para entregarle mis ultimas gotas de esperma y cerrar así esa noche fantástica.
Tener sexo anal con Jimena fue una experiencia maravillosa y nos ayudo a olvidar como mi esposa Claudia y el novio de Jimena, Raúl, en ese mismo momento unían sus cuerpos y expresaban con gemidos y gritos cuanto se deseaban. Claudia se comía el pene fresco y joven de Raúl mientras que él clavaba su verga dentro de sus entrañas.
Al otro día nos levantamos y Claudia llego como a eso de las 11:00 a.m. con un bouquet de flores a disculparse por lo sucedido. Me dijo llorando que estaba dispuesta a hacer cualquier cosa con tal de que continuáramos la relación. Acepte sus disculpas sin contarle lo ocurrido con Jimena mientras que mi hija decidió terminar su relación con Raúl al no aceptar lo que había pasado con su madre.
Como escarmiento y lección para Claudia por lo ocurrido y en vista de que ella se ofreció a “hacer cualquier cosa” por salvar la relación, le ofrecí una noche con mi esposa al Auditor Contable de la empresa. El pobre, a sus 50 años, obeso y con cara de anciano, siempre deseo a Claudia y la miraba con mucho interés. Ella expresaba su repudio y claro no le gustaba la forma como el la miraba. A mi me parecía buena persona y yo sabia que el me envidiaba por tener a Claudia como mi esposa.
-”No me acostaría con el ni por todo el oro del mundo”, recuerdo que me dijo mi esposa cierta vez.
Exactamente una semana después de que Claudia se dejo clavar de Raúl, mi esposa entraba a su habitación luciendo la misma minifalda azul que Raúl le levanto antes de tener sexo con ella. Esta vez ella se quedaba en frente del espejo del tocador dejando que el Auditor recorriera su cuerpo con sus manos por espacio de 15 o 20 minutos en los cuales el culo y las tetas de mi esposa fueron su objetivo. Estando ella completamente desnuda, y tomándola de la mano, él la invito a que se acostara boca arriba sobre la cama. Dos minutos mas tarde, yo desde la puerta presenciaba en silencio y con cierta satisfacción por la venganza, como Don Mario, el auditor de la empresa, clavaba su cabeza entre las piernas de Claudia comiéndose muy seguramente el clítoris y la vulva de ella. Cuando su verga estaba ya lista, el se puso de pie y se desnudo, para luego ubicarse encima de mi esposa y abriéndole sus piernas, dejo que su obeso cuerpo se posara sobre el de Claudia hundiéndole su pito en lo profundo de su vagina. En los siguientes 30 minutos, el se sacudía y mecía su cuerpo encima de ella mientras que Claudia, sin abrazarlo, esperaba a que esta pesadilla terminara. Su grito se escucho en tres ocasiones, tres fantásticos orgasmos los cuales el disfruto intensamente.
Durante una hora ese hombre vivió la mejor noche de su vida al poder tener sexo con la mujer que mas deseaba. Durante esa hora Claudia descubrió que nuestra relación vale mas que una noche loca de sexo con un joven y me lo expreso, con rostro de desagrado y asco, al sentir los chorros de semen caliente del auditor mientras que el gritando se le derramaba estando ella en posición de perrito.
Dos meses después de esa noche Claudia y yo fortalecimos nuestra relación pero aun sigo mirando a Jimena con otros ojos. Sin novio, pero con muchos amigos, su culo y sus tetas siguen siendo objeto de deseo y miradas por parte de esa jauría de jóvenes sedientos por hundirle sus vergas dentro de ella. Aun me parece sumamente increíble que fui un afortunado al poder penetrar y derramarme dentro de ese regalo tan especial.
Una felicitacion especial a todos aquellos que ocuparon media hora de su vida en disfrutar un relato tan bueno como este.
Violacion por culpa del Alcohol
Cuando tenia 18 añitos recien cumpliditos era común salir todos los sábados con amigas. Nos encontrábamos en la casa de alguna de las chicas y de ahí partíamos todas juntas a bailar y por lo general nos íbamos del boliche juntas también, a veces cada una a su casa, a veces a dormir a la casa de alguna de ellas.
Esto que les voy a contar me ocurrió uno de esos sábados. Fui a la casa de mi amiga Gloria, ella tenia mi misma edad, además de amigas, éramos compañeras de colegio. Llegue a las 20:00 hs. aproximadamente, estabamos muy contentas las 2, nos estabamos cambiando, maquillando, por supuesto hablando de chicos y escuchando música, además… lo mejor de todo es que me quedaba a dormir en la casa de ella. Los padres no estaban, se habían ido de viaje por el fin de semana, lo único que estorbaba un poco era el hermano de gloria, que si estaba, el tenia en ese momento 20 años, pero igual no molestaba pues tenia su grupo de amigos y cada uno en su asunto.
Decidimos tomar unas cervezas, hasta que llegara el taxi con las demás chicas, cuando estabamos por la 2da. Botella, ya bastantes mareadas, tocan el timbre, eran las chicas…salimos, gloria cerro la casa y todas arriba del taxi hacia la Disco.
Llegamos a las 23:30, había poca gente, pues era temprano todavía. Nos acercamos a una barra y pedimos unos daikiris; de a poquito se fue llenando de gente, las chicas cada una por su lado, salvo gloria y yo que estabamos juntas; para las 2:00 AM el lugar explotaba, no se podía caminar. Las dos en la barra pedimos un margarita cada una, ya estabamos bastante borrachitas pero muy conscientes de lo que hacíamos. Yo traia un saquito en mi mano para la salida por si refrescaba, me molestaba, así que decidí llevarlo al guardarropa.
Esperame Gloria que dejo el saquito y vengo!. Le dije.
Ok..no tardes, no me dejes sola!. Me contesto.
Comenze a abrirme paso por entre la gente, no se podía caminar, te empujaban, estaba muy llena la disco; mientras iba camino al guardarropa, me tomaban de la mano, me decían cosas que sinceramente ni escuchaba, con la música a full y borrachita, las palabras no tenían sentido para mi. Finalmente llegue y también lleno de personas esperando para dejar su prenda; estaba aplastada entre gente aguardando me toque el turno para dejar mi saco. Comenze a sentir un roce por la parte trasera de mi pierna, llevaba una pollera de raso corta pegada al cuerpo, así que cualquier contacto con mi cuerpo lo sentía plenamente, quise darme vuelta y no pude, gire mi cabeza y vi chicos y chicas también aplastados tratando de dejar su ropa, la mano comenzo a subir hasta que llego a mi cola y ahí quedo, siempre por sobre la pollera.
No se si por efecto del alcohol o que, pero no reaccionaba y además me gustaba, se noto que esta persona capto que no lo decía nada y comenzó a tocarme con mas descaro, me tomaba el cachete de la cola y lo apretaba y pasaba su mano de un cachete a otro, me estaba mojando a esta altura, bajo su mano y empezó a subirla por debajo de la pollera, me manoseaba descaradamente, no se si en ese momento alguien se percataba de lo que me estaban haciendo, pero ni me interesaba, estaba en un estado pleno de inhibición; acerco su mano a la raya de mi cola y pasaba sus dedos por debajo de mi bombacha que bastante diminuta era, bajo mas su mano y me toco la vagina que estaba muy mojada, abrí un poco mis piernas y cerré los ojos por un instante; me metió 1 o 2 dedos, los movió un ratito y los saco, abrí los ojos y por un segundo pense – que estoy haciendo!, cuando sentí que me apoyaba algo grande y duro y apretaba con fuerza, era su pene…me asuste y empuje a la persona de adelante, esta me reprocho algo…ni idea que me dijo y estaba ahí … en el mostrador del guardarropa; deje mi prenda, le pague, me dieron un numerito y gire para volver con gloria, mire a las personas que estaban ahí, pero ni idea quien fue el que me tocaba y apoyaba.
Entre empujones me dirigía hacia mi amiga cuando inconscientemente llevo mi mano hacia mi cola para tocarme la pollera y noto algo pegajoso, me miro la mano, tenia semen entre los dedos, no lo podía creer, me acabo en la pollera el pajero que estaba atrás mío, desvíe mi camino hacia el baño, llego a el y me miro la cola en el espejo, toda manchada de leche, saque unas toallas de papel y me limpie como pude, mientras 2 chicas miraban la escena dándose cuenta que lo que me estaba sacando era semen, las mire a los ojos y giraron la cabeza velozmente – Que estúpidas, pense.
Retome mi camino hacia gloria y veo que esta hablando muy alegremente con un muchacho. No sabia que hacer, si me acercaba quedaba mal, no quería interferir, mis otras amigas perdidas entre la gente, tampoco quería quedarme sola dando vueltas.
Hola Bonitaa!!!. Me gritaron al oído. Me di vuelta y sorpresa, el hermano de Gloria. Si hable 2 veces en mi vida con el es mucho, pero…al menos era alguien conocido.
Hola Ian. Le conteste.
Gloria?, donde anda esta pendeja?.
– Esta por ahí con las chicas. Le dije. No quería crear conflictos familiares, tenia entendido que era celoso con su hermana.
– Vamos a tomar algo a la barra, dale veni.!
Bueno vamos. Estaba sola y me pareció lo mejor. Hago un poco de tiempo hasta encontrar alguna de las chicas. Pedimos unas cervezas. Mientras tomábamos, empezamos a hablar de tonterías, los dos gritándonos al oído por la música que sonaba tan fuerte.
Habrán pasado unos 15 minutos y después de pedir otra cerveza mas, todo invitación de Ian me di cuenta que estaba muy borracha y ya no me sentía tan bien. El pareció darse cuenta y me pregunto:
Que te pasa Linda?, te sentís mal?
Si , me quiero sentar. Le conteste.
Me tomo de la mano y comenzó a abrirse paso por entre la gente para dirigirse a los reservados donde había sillones; ni recuerdo como llegue, pero de repente estaba sentada en un sillón, todo me daba vueltas. Ian estaba sentado junto a mi, pasándome el brazo por detrás de la cabeza, acariciando mi hombro con su mano.
Te quedas a dormir en casa??.Alcanze a escuchar que me preguntaba
Si. Conteste.
Espera que le aviso a Gloria que te llevo, no podes quedarte así, en ese estado.
Pasaron 5 minutos y alguien me tomo de la mano, abrí mis ojos y vi que era el.
– Vamos para casa así te acostas a dormir. Me dijo.
Me tomo de la mano y nos dirigimos a la salida, me di cuenta que junto a nosotros estaba su amigo, que seguro también se quedaría a a dormir en su casa.
Cuando salimos de la Disco un aire frío golpeo mi cuerpo y me despejo un poco del mareo.
Reaccione sobre lo que estaba haciendo, y en ese momento no me pareció mala idea, necesitaba estar acostada y bueno…. Ian era el hermano de Gloria y me pareció muy generoso de su parte, el amigo venia con nosotros seguro para acompañar a Ian, todo bien pense.
Llegamos al auto y me recostaron en el asiento de atrás, uno de los 2 subió junto a mi y me coloco la cabeza en sus muslos, ni idea quien era de los 2, arrancaron el auto y se puso en marcha. Escuchaba Música y note que me acariciaban el pelo, la verdad me sentía tan mal, que unos mimos maternales no me venían mal, ellos conversaban pero no distinguía frases ni palabras.
Su mano que dulcemente acariciaba mi pelo bajo suavemente por mi cara, luego por mi cuello y se metió por debajo de mi blusa, me comenzó a acariciar una teta y con mas énfasis mi pezón, no reaccione y ni abrí los ojos, senti como su otra mano llegaba hacia mi otra teta. No se si habíamos llegado o no, pero el auto se detuvo, unas manos levantaron mi pollera, yo tenia mi cabeza sobre los muslos de uno de ello y note algo duro que me tocaba el la nuca y parte de mi cabeza. Unos dedos se apoyaron en mi vagina sobre la bombacha y me apretaba suavemente – A esta altura ya estaba un poquito mas consiente, corrieron mi bombacha y quedo mi conchita al descubierto, se reían y cuchicheaban entre ellos. El auto arranco otra vez y emprendimos camino, el que estaba conmigo no dejaba de manosearme las tetas, las piernas, la conchita, la cola. El auto freno y escuche la puerta del mismo que se abre.
Dale, bajémosla con cuidado. Le decía uno al otro.
Podes caminar ?. me pregunto uno
– Si. Le conteste haciéndome la desentendida de todo, abrí un poco mis ojos y estabamos entrando a la casa de Gloria. Me llevaban entre los dos y una vez adentro, me recostaron en una cama.
Descansa Fabiana. Reconocí la voz de Ian. Enseguida cerré mis ojos e imagine lo que podría llegar a venir, pero no tenia fuerzas para nada. Si bien estaba bastante mareada, ya prestaba mas atención y escuchaba todos los ruidos y movimientos. Note que estaban los 2 en la habitación. Y escuche el siguiente dialogo:
– Che…que hacemos? le sacamos la ropa?… Se dará cuenta?
– …y dale, si tiene una borrachera barbara..
Yo estaba tendida boca arriba con la cabeza de costado, por supuesto con los ojos cerrados, uno de ellos me saco los zapatos, y el otro comenzó a desabrocharme el cierre de la pollera para luego ir sacándola despacio, todo lo hacían suavemente como con miedo de que reaccionara, me sacaron la bombacha, blusa y corpiño, quede completamente desnuda frente a estos 2 chicos, la situación me calentó mucho y no pude evitar humedecerme un poco . Estaba todo bastante oscuro, así que podía entreabrir mis ojos y espiar la escena, vi como los dos se desvestían. Se acerco Ian y comenzó a pasarme su lengua por mis labios, con sus manos acariciaba mis tetitas, el otro comenzó a tocarme los pelitos de mi pubis bajando hasta la conchita, me empezó a pajear.
Ian!, esta toda mojada! Dijo el amigo.
Inconscientemente se debe excitar. Respondió el como sabiendo de lo que hablaba.
El amigo abrio mis piernas y hundió su cabeza en mi concha, me comenzó a chupar, a pasar la lenguita y meterla de a poquito, Ian me succionaba los pezones con su boca. Yo estaba que explotaba, tenia ganas de gemir, pero me mordía los labios y me aguantaba. De repente siento que me apoyan algo duro y caliente en mi cara, insistiendo sobre mis labios, entreabrí los ojos y era el pene de Ian que lo movía por toda mi cara. Tenia ganas de chupárselo, de tragármela toda, pero no podía hacerlo, no me lo permitía, esto estaba ocurriendo por que supuestamente estaba en estado casi inconsciente por mi borrachera. Bajo hacia mis tetas y pasaba todo su pedazo por mis tetitas, mientras observaba que se estaba pajeando, el amigo había comenzado a pasar su lengua por mi ano, y eso me volvía loquita.
Se la quiero meter boludo. Le dijo el amigo a Ian .
Estas loco!!, mira si se despierta. Contesto el.
– No..no pasa nada. Y sentí como su pija entraba en mi concha, lo hacia suavemente casi ni tocaba su cuerpo con el mío. Pero la sentía y mucho, comenzó a moverse, mientas Ian no dejaba de pajearse apoyando su pene en mis tetas y cara. Me estaban cogiendo hermosamente, sentía como metía y sacaba su verga. No aguante mas y comenze a gemir suavemente, apenas abriendo mi boca…Ian aprovecho y metió la punta de su verga dentro de mi boca, comenze a pasarle la lenguita por toda la cabeza, pero mantenía siempre mis ojos cerrados.
Dejame cogerla a mi ..dale… dijo Ian.
Espera que estoy por acabar!. Contesto el.
No le vayas a acabar adentro boludo!.
– No..no!!. ..Sentí su verga que se estaba hinchando próximo a acabar. Y no pude evitar tener un orgasmo. Ahogue mis ganas de gritar y gemir en un fuerte apretar de ojos, mis dos manos tomaron parte de las sabanas de la cama y apreté con fuerza también.
– Ahh..Ahhhh!!. Pude escuchar los gemidos mientras sus chorros de semen caian sobre mi panza, llegando hasta mis tetas.
– Dejame a mi!. Decia Ian, mientras se acomodaba entre mis piernas.
– Voy al baño a lavarme. Le contesto el.
No fue tan suave como su amigo. Me penetro mas bruscamente, senti un pequeño dolor . Por un momento me sentí muy sucia, muy puta, me la estaban metiendo, mientras mi cuerpo estaba lleno de semen que comenzaba a caer hacia la cama, sentí vergüenza, pudor, ganas de llorar o de gritar. Pero no reaccionaba, me estaba dejando coger. Moví un poco mi cuerpo girando la cabeza y Ian pareció asustarse por que saco su verga y se quedo inmóvil, mirando mis reacciones. Aproveche y me di vuelta, me acosté boca abajo y me quede nuevamente quietita, haciéndome la dormida. Sentí sus manos sobre mis glúteos, los empezó a acariciar, pero nuevamente sentí su verga intentando entrar en mi conchita, cuando entro, sentí sensaciones extrañas, pues en esa posición todo lo sentía mucho mas. Me cogía bruscamente, cada vez que entraba su pija golpeaba mis glúteos bastante fuerte.
– Hacele la cola Ian!!. Escuche la voz de su amigo que parecía estar sentado muy cerca mío disfrutando la escena. Me asuste bastante, en ese momento me sentí totalmente denigrada, de lo mas bajo. Ian saco su pija y la comenzó a empujar en la entrada de mi ano, que hasta ese momento era virgen. Empujo un par de veces y no quiso entrar, haciéndome sentir pequeños dolores.
– Nooo…así nooo!. Escuche la voz de su amigo mientras se acercaba a mi.
– Así boludo..ggrggg..schuf. Sentí como caia un liquido sobre mi ano y comenzó a desparramarlo con los dedos. Me había escupido. Estaba totalmente desconcertada. Cuando siento una pija que comienza a entrar por mi cola. Sentí bastante dolor, no pude evitar desparramar un par de lagrimas que ellos no podían ver por la poca luz. Me estaban cogiendo por el culo y el amigo sentado mirando el espectáculo, sentí muchas ganas de llorar.
– Ahhh.Ahhh…- Sentí como acababa dentro mio, llenándome el ano de semen. Cuando la comenzó a sacar senti ganas de ir al baño …aguante como pude.
Escuche como los dos se marchaban de la habitación. Aproveche para tocarme el ano, estaba todo pegajoso y mojado, no sabia si pararme e ir al baño o quedarme así. Tenia miedo de ser descubierta despierta, no podría soportar algo así en mi vida. Siempre boca abajo, escuche ruidos y con los ojos entreabiertos pude divisar al amigo de Ian que entraba con una toalla. La comenzó a pasar por mis glúteos, la toalla estaba húmeda, me estaba limpiando. Metió la toalla en mi ano, empujándola un poquito hacia adentro y también por mi conchita. Me tomo con sus manos por un costado de mi cuerpo y adivinando su intención gire lentamente quedándome boca arriba. Tenia mis brazos al costado, mis piernas un poco abiertas y mi cara para un costado. Comenzó a pasarme la toalla por mi panza y luego por mis tetas, además de limpiarme, se notaba que estaba disfrutando el hacerlo, pues me pasaba la toalla no solo donde estaba sucio si no por mis dos pezones, redondeando mis tetas. De repente aleja la toalla y escucho movimiento de su parte, abro un poquito mis ojos y observo como se baja el cierre de su pantalón, sacando su pija totalmente dura, erecta, la acerco a mi cara y comenzó a pajearse rozando mi mejilla y mis labios. Lo hacia velozmente como queriendo acabar rápido.
– ahh..ahhhhh.- Sus chorros de leche cayeron por sobre mi cara. Sentí mucho asco. Tenia leche en los ojos, nariz, en mis labios. Coloco la toalla sobre mi cara y comenzó a limpiarla.
– Como tardas che!..que estas haciendo?. Ian le pregunto entrando a la habitación.
– Ya esta..ya termine, estaba toda manchada, no podemos dejarla sucia. Contesto el.
– Vamos a cambiarla!.
Me vistieron como pudieron y me llevaron a la habitación de Gloria. Cuando cerraron la puerta no pude evitar llorar, me abrace a la almohada y llore para finalmente quedarme dormida.
– Fabiiii…despertate!!!. Era la voz de Gloria, mientras me sacudía suavemente.
– Dale..desayunemos que es tarde.
Tenia puesto una remera larga, tipo camisolín, que seguro me lo puso gloria cuando llego. Pase por el baño y junto a gloria me dirigí hacia la cocina para desayunar.
– Buen día!!. Ian me saludaba sentado mientras tomaba un sorbo de su taza.
– Buen diaa!!. También me saludo su amigo.
– Buen día. Conteste.



Autor:
enero 31st, 2013 |





